Wednesday, November 02, 2011

Volando Entre Persianas


Se puso el pijama. Era tarde en la noche y después de cenar se distrajo mirando la tele.

Hacía bastante frío últimamente. Cada noche que que pasaba era más fresca que la anterior, por lo cual decidió poner una frazada adicional. Siempre se despertaba a medianoche, destapado, tiritando y no quería que eso vuelva a ocurrir.

Se lavó cuidadosamente los dientes, puso el despertador en hora, apagó el velador y esperó a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad.Junto con el regreso en tren desde la oficina, ésta era una de las mejores partes del día.

La persianas de madera, dejaban traslucir, imperfecciones mediante, las luces de la calle, las cuales creaban figuras anónimas sobre la pared. Cada una de esas figuras era un personaje, y cada personaje era parte de una historia breve que nacía con la oscuridad y moría con el sueño, que lo tomaba por completo en cada una de sus extremidades y no lo soltaba hasta el frío o el despertador lo sacaran de la cama.

Sus historias preferidas eran los diálogos entre personas extrañas que se encontraban en la calle y mantenían una conversación casual, sin sentido alguno:

Extraño A: "Dicen que hoy va a hacer un calor tremendo"
Extraño B: "Yo no soy partidario de tomarme las vacaciones en Enero, ¿vió?. La ciudad siempre está vacía para esa época."
Extraño A: "¡Ay, si!, ¡Cuánta razón!, pero convengamos que el pan dulce de temporada es más rico si es acompañado por una copa de champagne."
Extraño B: "Soy contrario a toda violencia."

Y así se sucedían los diálogos entre desconocidos.

"Then with eyes wide, a splintered sight,
there's just one parachute.
Goodbye Erica, now I see,
that my worst fear were in tune."
Incubus - Isadore

También era frecuente imaginar una guerra entre dos bandos que solo avanzaban cuando la luz cambiaba su lugar o posición. Le encantaba pensar en dos ejércitos mudos y quietos, enfrentados, sin poder defender o atacar. Que todo estuviese decidido por el azar.

A veces, cuando en la cena había tomado una copa de más, imaginaba conversaciones con alguna amante invisible que nunca tuvo (y hasta donde sabemos) nunca tendrá. Estos relatos generalmente toman la forma de monólogos, relatos inentendibles, casi nunca eran algo concreto y poco tenían de cierto.

Pero sin importar la temática, todas las historias terminaban en el mismo lugar: con el sueño, y los personajes pidiendo permiso para escapar por la ventana y encontrar otro cuarto donde poder continuar con su habitural ritual.


1 comments:

Anonymous said...

hacía rato que no entraba al blog, me gustó mucho este cuentito. congratuleishons.
tu viejo