Monday, December 19, 2011

Balance Musical Año 2011


Quedan pocos días para que termine el año, pero ya tengo definido, como cada cierre de año, el listado de los mejores discos/temas, según mi humilde y poco importante criterio.

Sin demoras ni peroratas, y sin ningún orden en particular:

1) The Decemberists - The King is Dead + Long Live the King (EP): el primer disco que bajé del año y ninguno lo pudo superar. Indie + Folk + Country + Rock + un toque de R.E.M.. Mezcla perfecta para cualquier etapa del año y se disfruta mucho más en ruta. Encima de todo esto, a fines del año sacan el EP "Long Live the King", con lo que quedó fuera del disco. Impecables entregas. Mejor tema: Rise To Me.

2) City & Colour - Little Hell: Ni recuerdo como llegué a este disco (desconocía la existencia de Dallas Green hasta mediados de este año) y al día de hoy, no paro de escuchar ni disfrutar las melodías, guitarras y baterías simples pero efectivas de cada tema. Hermoso disco y hermosas letras. Sólo folk y country y algo de rock. Mejor tema: Northern Wind.

3) Foo Fighters - Wasting Light: demasiada anticipación y demasiada concreción. Otra vez más, otro gran disco por parte de Dave Grohl y compañía. Encima acompañaron la salida del disco con el excelente documental "Back & Forth" y su primera visita a nuestro país. ¿se puede pedir algo más?. Mejor tema: White Limo (y mejor todavía el video).

4) Thursday - No Devolución: ya me habían roto el cráneo con su disco anterior, Common Existence, del año 2009. Esta vez, profundizaron los cambios, maduraron aún más los aspectos que ya habían empezado a tomar forma y el resultado fue un excelente disco, con matices, letras opacas, guitarras estridentes y una batería galopante. Lamento mucho su momentánea separación. Mejor tema: Turnpike Divides.

5) Thrice - Major/Minor: otro disco muy anticipado, y como cada vez que sale un disco de ésta banda, todas mis miradas se centran en ellos. Otro golazo de media cancha. Rockero, directo, fuerte, al palo. Con muchos guiños al rock noventoso, por un rato (creo que largo), va a ser lo último que veamos de este cuarteto americano. Entendible, pero una lástima. Mejor tema: Cataracts.

Menciones especiales - Discos Año 2011

Otros discos muy buenos (en un año plagado de discos) que no llegaron al Top 5. Costó bastante definir los mejores cinco:

- Bon Iver - Bon Iver
- Arctic Monkeys - Suck it and See (gran título para un disco)
- Incubus - If Not Now, When? (éste sería el sexto puesto, excelente y sorpresivo disco)
- New Found Glory - Radiosurgery
- Rival Schools - Pedals
- Radiohead - The King of Limbs
- Mutemath - Odd Soul
- The Black Keys - El Camino

Decepciones - Discos Año 2011

- Coldplay - Mylo Xyloto (si esto es un disco "conceptual", entonces, ¿The Wall qué es? por favor...)
- Unwritten Law - Swan
- Taking Back Sunday - Taking Back Sunday (con reunión incluída)

Otras cosas - Años Anteriores

Este año tuvo mucho de Alexisonfire, S.Carey, Deas Vail, The Black Keys, Groove Armada, Relient K, Terrible Things, Young Veins, Interpol, en fin. De todo un poco. Algunos discos, incluso, podrían haber hecho un Top 5 de haberlos escuchado en su año de lanzamiento, por eso no quiero dejar de mencionarlos.

En fin, esto es todo. No espero complacer a nadie, sólo tengo un post it blogger para visitar el 2011 en unos años y no dejar nada perdido.

¡Feliz Año!

Wednesday, November 02, 2011

Volando Entre Persianas


Se puso el pijama. Era tarde en la noche y después de cenar se distrajo mirando la tele.

Hacía bastante frío últimamente. Cada noche que que pasaba era más fresca que la anterior, por lo cual decidió poner una frazada adicional. Siempre se despertaba a medianoche, destapado, tiritando y no quería que eso vuelva a ocurrir.

Se lavó cuidadosamente los dientes, puso el despertador en hora, apagó el velador y esperó a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad.Junto con el regreso en tren desde la oficina, ésta era una de las mejores partes del día.

La persianas de madera, dejaban traslucir, imperfecciones mediante, las luces de la calle, las cuales creaban figuras anónimas sobre la pared. Cada una de esas figuras era un personaje, y cada personaje era parte de una historia breve que nacía con la oscuridad y moría con el sueño, que lo tomaba por completo en cada una de sus extremidades y no lo soltaba hasta el frío o el despertador lo sacaran de la cama.

Sus historias preferidas eran los diálogos entre personas extrañas que se encontraban en la calle y mantenían una conversación casual, sin sentido alguno:

Extraño A: "Dicen que hoy va a hacer un calor tremendo"
Extraño B: "Yo no soy partidario de tomarme las vacaciones en Enero, ¿vió?. La ciudad siempre está vacía para esa época."
Extraño A: "¡Ay, si!, ¡Cuánta razón!, pero convengamos que el pan dulce de temporada es más rico si es acompañado por una copa de champagne."
Extraño B: "Soy contrario a toda violencia."

Y así se sucedían los diálogos entre desconocidos.

"Then with eyes wide, a splintered sight,
there's just one parachute.
Goodbye Erica, now I see,
that my worst fear were in tune."
Incubus - Isadore

También era frecuente imaginar una guerra entre dos bandos que solo avanzaban cuando la luz cambiaba su lugar o posición. Le encantaba pensar en dos ejércitos mudos y quietos, enfrentados, sin poder defender o atacar. Que todo estuviese decidido por el azar.

A veces, cuando en la cena había tomado una copa de más, imaginaba conversaciones con alguna amante invisible que nunca tuvo (y hasta donde sabemos) nunca tendrá. Estos relatos generalmente toman la forma de monólogos, relatos inentendibles, casi nunca eran algo concreto y poco tenían de cierto.

Pero sin importar la temática, todas las historias terminaban en el mismo lugar: con el sueño, y los personajes pidiendo permiso para escapar por la ventana y encontrar otro cuarto donde poder continuar con su habitural ritual.


Saturday, August 20, 2011

Vivir Intentando


Amaneció en el mismo instante en que un rayo se luz intruso invadió la quietud del capullo donde estaba reposando.

"Ya es hora" fue lo primero que pensó. Fue lentamente hasta el baño, se pego una ducha rápida, y con el pelo aún mojado, colocó sus alas, se abrigó, y abrió la puerta.

Sabía que era una mariposa, un más entre miles, pero también sabía que era distinta a todas. Mientras las demás se miraban en los charcos de agua admirando el color de sus antenas o el de sus alas, ella volaba alto. Cada vez más cerca de la infinidad del cielo.

Tiempo no le sobraba. Apenas 24 horas, o quizás menos, pero sabía que tenía que aprovechar cada segundo disponible.

"Sea como sea, voy a alcanzar el Sol", pensaba, mientras con toda la sangre de su cuerpo agitaba sus alas más rápido que ninguna.

Cuando era tan solo una pequeña oruga, obligó a su padre, gran contador de historias, a que le cuente una y otra vez la leyenda de Ícaro y Dédalo. Fascinada por la tragedia, pero aún todavía más por la irresponsabilidad de querer saber la diferencia entre los límites y las mentiras disfrazas de advertencia, se enamoró instantáneamente de la romántica idea de lo imposible.

Por eso, y cuando todavía estaba a millones de kilómetros de distancia de su objetivo y habiendo dejado de lado la atmósfera terrestre, internándose ya en lo desconocido del espacio negro y profundo, su única meta era llegar al Sol, aunque sus alas se quemaran en el camino.

Hora tras hora, el Sol se hacía más claro, pero también más desolador y certero con los rayos que obstruían su visión.

Sin embargo y tras menos de un día de haber emprendido su viaje, agotada por dejar sangre y sudor en cada batir de alas, lentamente, su Sol interno fue mermando y se fue apagando, como el de toda mariposa. Cansada, agotada, agitó las alas, hasta que su cuerpo dijo basta.

Quedó suspendida durante días, meses o años, en la infinidad del espacio.

Ese pequeño cuerpo, frágil, con alas de color marrón, blanco y amarillo, fue dando vueltas como un objeto celeste, alrededor de su propia órbita, pero sin saberlo, fue acercándose a poco al Sol. Y antes de que el mismo se descomponga, el calor del astro derritió primero sus alas, luego sus antes, lo que restaba de su cuerpo, y por último su corazón que ardió por única y primera vez de felicidad y amor.

"There's no promise of safety
With these secondhand wings
But I'm willing to find out
What impossible means."
Thrice - The Melting Point of Wax

Thursday, July 21, 2011

Minúsculo Momento


Impasible, frente a mi, se encuentra Avenida Cabildo. Me apoyo contra el poste del cartel que indica el nombre de la calle que corta la avenida, para descansar y por otra parte para recibir un poco de luz solar, que tanto bien hace en las mañanas de invierno.

Kilos de acero, caucho y pavimento parecen ignorar a cada una de las personas que estamos haciendo no sé que cosa, pero estamos compartiendo, aunque sea por un minúsculo momento de nuestra existencia, parte del día en esa porción de ciudad.

El semáforo cambia de color, primero amarillo, luego verde, pero decido quedarme donde estoy.

Realmente no sé si lo que quiero es cruzar la calle, tampoco sé si quiero quedarme un rato más parado de este lado. Esa suerte de indecisión, es la que recorre mis venas hace semanas. Indecisión que adormece cada uno de los sentidos, cada una de las acciones, cada uno de los pensamientos.

La dejé. No sé como pero la dejé... Y ese fue el principio del final.

Empiezo a mirar hacia la vereda, pero me doy cuenta que en realidad no estoy mirando. Estoy recordando. Apelo a mi memoria para transformar en realidad cada uno de los olores que sentía al hacer el amor. Transformar en realidad cada una de las imágenes que, por más que intento, no puedo borrar de mi retina. La suavidad de su piel, la ternura de su mirada, la calidez de sus palabras, la fragilidad de sentirme único entre sus brazos, y la frialdad del momento de decir adiós.

Un bocinazo me sorprende. Un colectivero indeciso decidió ocupar el carril rápido y un conductor con poca paciencia decidió que era hora de hacerse escuchar.

Dejé de lado (por un momento) los recuerdos y decidí que tenía que recorrer un rato la ciudad. Caminé unas pocas cuadras hasta el tren y, sin sacar boleto, me subí al primero que encontré disponible. Por suerte había muchos asientos disponibles y el guarda no estaba con ganas de trabajar, por lo cual no iba a tener que estar atento a posibles controles. Me calcé los auriculares, y de a poco empecé a perderme en los colores de cada una de las casas, calles, autos y edificios que sugiere la vista al transitar en vagones las vías.

Tras varios minutos estaba literalmente perdido. No sabía ni hacia donde estaba yendo el tren ni en que estación nos estábamos por detener. La situación me hizo recordar a lo que estaba pensando unos minutos antes de subir al tren. Absorto en los recuerdos de ella.

Ella... Una vez más. En mi sueños, en sus fotos. La veo alejarse, lentamente, como cuando un ser amado se sube al tren, en un viaje inevitable lejos de donde toda la gente y de su ciudad.

Entre muchas casas bajas, algunas edificios se destacan por su altura y su presencia. Y eso me recuerda a aquellas noches en que nos quedábamos hablando con las persianas abiertas y las luces apagadas. Apenas podía ver su cara, o sus ojos. Pero lo más reconfortante era saber que podía encontrarla en la oscuridad.

A veces estábamos sentados, pero la gran mayoría de las veces estábamos acostados en el sillón. Con o sin ropa. Muchas veces hablábamos. Muchas otras callábamos. Muchas veces hacíamos el amor. Muchas veces, solo nos abrazábamos. Pero en el fondo, lo más reconfortante era saber que podía encontrarla en la oscuridad.

De repente el tren se detuvo: "Por problemas técnicos, todos los pasajeros deben descender de esta unidad".

Estación Malaver y un frío de cagarse. De este lado de la ciudad, por lo viso la luz solar no llegaba o no se animaba entrar. No estaba apurado, por lo cual me crucé de andén y me senté, como muchos otros pasajeros que estaban en la misma situación que yo. Algunos esperaban resignados. Otros puteaban a la empresa. Otros preguntaban que colectivos los podía alcanzar hasta sus destinos inciertos.

Me senté en un banco, lo más lejos posible de la gente: por un lado prefiero estar solo y por el otro, en estos minutos de espera, seguramente alguien se iba a poner a fumar, por lo cual opté por preservar mi derecho a pensar un rato y a respirar.

No recuerdo bien cuando tomé la decisión de decirle que lo nuestro no iba más. Ni siquiera recuerdo haberlo dicho. Creo que ni siquiera tuve las agallas, el coraje o el valor de haber abierto la boca para pronunciar palabra alguna.

Me avergoncé una vez más a mi mismo. Cerré los ojos y el viento del invierno me empezó a calar los huesos. Me empezó a entrar por las piernas, por debajo de buzo, a través de la bufanda, y finalmente ingresó en mis ojos, que lentamente, varias lágrimas dejaron escapar.

Solo, en el culo del mundo. Congelado por el invierno y el puto tren que estaba sin servicio.

Me sequé la cara. Puse la mente en blanco, traté de evitar el gusto a sal que ya sentía en mis labios. Escondí la mirada, pero no pude evitar que aflorara el desencanto con mi persona. Curiosamente, en el reproductor de música empezó a sonar: "Who I am hates who I've been" de la banda americana Relient K. No debe haber sido demasiado casualidad: "...'cause don't want you to know where I am, 'cause then you'll see my heart, in the saddest state I've ever been...".
Eso lo resumió todo. No pude evitarlo, necesitaba hacer algo, necesitaba empezar.

El cielo abrió. Un poco. Al menos, mi cuerpo empezó a sentir el calor del Sol. A lo lejos, se vió la imagen de un tren. Pensé en dejarlo pasar, pero cambié de opinión. Me subí, y nuevamente estaba vacío, a pesar de la demora. La ciudad pasaba ante mi ojos. Una vez más me tocaba crecer y volver a empezar. Stop.

"You're the Northern Wind,
sending shivers down my spine.
You're like fallen leaves,
in an autumn night."
City and Colour - Northern Wind

Monday, June 27, 2011

Soundtrack para el Invierno


Se hace de noche y el tren se va acercando nuevamente a esa estación, donde cada vez que se detiene, me es inevitable mirar un poco más allá del andén para tratar de encontrar respuestas a preguntas que nunca podrán ser respondidas.

Lo que ya está roto, difícilmente pueda volver a unirse y pegarse, como cuando uno hace con dos piezas y un poco de pegamento.

Por eso, cuando el tren detiene su marcha, por adentro se genera un remolino de sensaciones difíciles de comprender. Risas, perfumes, edificios, balcones, terrazas, la noche, luces que se encienden, persianas que bajan. Y siempre, pero siempre, la soledad que acompaña.

Lamentablemente, cada uno de esos pensamientos me persigue, aún cuando desciendo en la estación que me corresponde, y con cada una de las cuadras que me toca transitar.

Cuando subo a mi cuarto, y con la luz apagada, escucho los autos que pasan, veo a las personas dejar atrás un día, una semana, un mes, una historia, me pregunto si seré capaz de cerrar la mía. ¿Será posible, algún día, que la herida deje de sangrar?.

Es que todavía no entiendo, como en el remolino de la confusión, me pude dejar llevar por la inercia y la pasividad de la indecisión. Como cada acto era contemplado con indiferencia, mientras el cuerpo obra, actuaba, hacía y deshacía a su gusto.

Y ahora, mordiendo el amargo sabor del polvo, con la cara cubierta de vergüenza pero sin rencor, es cuando comienzo a entender que es hora de abrir las alas y volver a levantar vuelo. Quizás en las alturas encuentre consuelo para todas esas respuestas que ya nunca aparecerán.

"You wrapped,
your loving arms,
around my doubt.
I am tired of that."
S. Carey - Broken

Monday, May 23, 2011

God save the queen


Princesa con corona de barro, en una palacio de azúcar impalpable, lentamente se agotan tus excusas y el lodo podrido va subiendo por tus paredes para asfixiar lo último que queda de cordura. Quizás llamarte al silencio sea mejor que ver como se desmorona tu reino hecho a base de espuma y confetí.

Tan solo te pronunciaste reina, tomaste las llaves, te encerraste en la torre y empezaste a dar órdenes a quien fuera que por tu castillo pasase. Logicamente nadie te hizo caso y el tiempo puso las cosas en su lugar: tu monarquía fue aplacada con tu soledad y el puente se terminó cayendo, dejando al descubierto toda tu desnudez.

En definitiva siempre estuviste sola, es hora de despertar, es hora de dejar todo en manos de alguien, es hora de abdicar.

"It's a whole new different world,
what you've got to say,
save yourself.
There's no salvation."
Whole New World - Midtown

Tuesday, April 19, 2011

En medio de un bosque


Lenta y débil cae la hoja sobre la suela de mis pies, mientras camino hacia no sé donde, buscando no sé que.
Entonces me pregunto si nosotros no seremos hojas, que nacen verdes y llenas de energía, pero que con el tiempo nos vamos marchitando por no animarnos a un poco más.
En definitiva la hoja se seca y se cae por una consecuencia lógica de su ciclo de vida: el cambio de estación hace que se marchite y en su lugar una nueva hoja vuelva a crecer. No va a ser mejor, ni peor, simplemente una hoja distinta, que con el tiempo volverá a caer.
Es por eso que, mientras sigo caminando, pienso, siento, me contradigo y vuelvo a pensar, que todos somos hojas. Pequeñas hojas de un mismo árbol, pero tallados con distinta madera.
Pero a diferencia de las hojas, nosotros podemos ir regulando en que forma envejecer, con qué hojas crecer, con qué color ver cada amanecer.
Da la sensación de que con cada año que pasa, decidimos más parecernos a ese color marrón marchitado de las miles de hojas que mueren en una zanja cualquiera, que ser esa hoja fuerte y verde, que con su fragilidad no le teme al Sol ni a las tormentas. Y, aún así, si le tocase caer antes del fin de la temporada, lo va a hacer verde y fuerte, luchando hasta último momento antes de caer.
Sigo caminando, la hoja quedó a unas cuadras detrás de mi, pero sigo pensando que quizás es mejor parecerse a la hoja verde y fuerte, darle color a los días, y si nos toca caer, con el viento dejarnos llevar sin dejar de luchar.

"Am I really there in the fractured lights of the forest floor,
with the broken branches?
Am I really there in the same light,
in the same life, on the only road?."
Thursday - A Darker Forest